El mayor gesto de solidaridad
11 julio, 2018

El mayor gesto de solidaridad

Solidaridad: Adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles. Esto dice la Real Academia Española de la Lengua (RAE). La televisión se llena de gestos de solidaridad. Los españoles somos solidarios, claro que sí, pero siempre cuando ha ocurrido una desgracia. Nos cuenta dar ese paso previo, el decir “ayudo porque sí”, no porque ha ocurrido algo malo. Sin embargo existe un gesto de solidaridad, de amor, de altruismo, que no se puede comparar, el de ser donante de óvulos, un gesto que permite ayudar a un conjunto amplio de mujeres que sufren la esterilidad. En esta ocasión, no sabes a quién ayudas, no le pones cara, solo sabes que en algún lugar, estás haciendo feliz a otra persona.

En el mundo, cerca de 50 millones de parejas tienen problemas para tener hijos. Se estima que solo en España, cerca de 600 mil parejas tienen este problema y solamente entre nosotras nos podemos ayudar. Desgraciadamente los problemas de esterilidad son cada vez más frecuentes. Seguro que tú también conoces a mujeres que se encuentran en esta situación y para solucionarlo recurren a la donación de óvulos. Mira a tu lado, seguro que las vas a encontrar.

Por eso, a través de la donación de óvulos estarás ayudando a mujeres que sueñan con ser madres y tienen problemas para concebir. ¿Por qué? Pues hay muchas razones.

  • Sus ovarios no funcionan por edad o porque una enfermedad los haya afectado.
  • Tienen enfermedades genéticas peligrosas para sus descendientes.
  •  No responden a la medicación o si consiguen responder a la misma, sus óvulos no tienen la suficiente calidad como para poder gestar.
  • Sea como sea, unas razones que provocan duras sensaciones y frustraciones.

Pero tú puedes cambiar las cosas. Tú puedes ser una heroína sin capa. Tú puedes provocar que una familia sea la más feliz del mundo. La donación de óvulos es anónima y voluntaria. Gracias a tu solidaridad, muchas parejas podrán cumplir su sueño de ser padres. No tienes por qué preocuparte. Todo el proceso de donación es anónimo,  tal como lo establece la ley, por eso en ningún momento la receptora de los ovocitos puede conocer la identidad de la donante, ni la donante la de la receptora.

Y si cuento todo esto, es porque yo soy una de esas personas que gracias al gesto de otra mujer, hoy puedo decir que soy madre. Seis años de duros tratamientos, de lloros, de peleas con mi marido porque simplemente “no podía tener hijos”. Las que hemos pasado por este trago sabemos de lo que hablamos. Desgraciadamente la sociedad actual nos ha hecho creer que si no somos madres, no nos hemos realizado como mujeres.

Por eso, aquel día que crucé la puerta de la clínica Ividona cambió mi vida. Me convertí en una de esas mujeres que recibí la solidaridad en forma de óvulo. Por eso, si dudas en hacerte donante, solo puedo contarte mi historia. Y pedir que lo hagas. Prácticamente no hay riesgos. El proceso es generalmente bien tolerado y solo excepcionalmente conlleva algún riesgo como el síndrome de hiperestimulación ovárica, que consiste en una respuesta exagerada al tratamiento. Otros riesgos también descritos, como la infección, el hemoperitoneo o la torsión ovárica ocurren de manera excepcional. De todas maneras, se personaliza el tratamiento y se vigila de manera periódica a la donante para minimizar cualquier riesgo.

La medicación

La medicación, que es inyectable, será administrada por ti misma o por el personal de la clínica, durante 10/12 días, con el fin de estimular los ovarios. Durante el tratamiento te citaremos varias veces en la clínica para valorar la respuesta de la medicación. No tiene efectos secundarios. En lugar de lo que comúnmente se piensa, ni adelanta la menopausia, ni incrementa la incidencia de cáncer, ni existe una aparición súbita de acné o vello, ni da problemas de esterilidad, ni te genera ningún problema para cuando quieras ser madre. Todas estas suposiciones son erróneas y no tienes nada que temer. Aquí puedes comprobar que no tiene riesgos.

Aquí termina esta bella historia de solidaridad. No sé quién eres, no sé por qué lo hiciste, pero solo puedo darte las gracias. Cuando miro la cara de mi pequeño Adrián solo veo solidaridad, humanidad y altruismo. Gracias por ser mi donante de óvulo.