Escribir en inglés, la nueva moda de las jóvenes promesas

Si Blas Cantó, murcianico de pura cepa, puede triunfar cantando en inglés y llegar a más países de lo que lo haría cantando en castellano ¿por qué con los escritores habría de ser diferente? Ya lo intentaron allá por los años 60 “Los Bravos” con su “Black is Black”, y no les fue nada mal, y luego fueron grupos como Dover o Migala los que intentaron llegar a más público con el idioma anglosajón, pero han sido cantantes como Enrique Iglesias o Ricky Martín, que a pesar de no ser español es de habla hispana, quienes han llegado verdaderamente lejos fuera de nuestras fronteras.

Ahora le toca el turno al joven literato escritor, nuevas y flamantes promesas de nuestra literatura que han optado por sacar al mercado ejemplares escritos, tanto en castellano como en inglés al mismo tiempo, o  incluso han optado por escribir directamente en el idioma del Reino Unido.

Según ellos, y sus editores, todo son ventajas. “Escribiendo en inglés abres muchísimo tu nicho de mercado: países de habla inglesa, extranjeros que residen en España e incluso españoles que están aprendiendo el idioma y prefieren leer un libro actual antes que una novela adaptada como las que sacan las editoriales en colecciones de bolsillo diseñadas expresamente para estudiantes de inglés” asegura Fernando Cerdà, uno de los editores más conocidos en nuestro país. “Y ¿qué pasa si no sabes inglés?” preguntamos, y él contesta inmediatamente: “Eso no tiene importancia, puedes escribir en castellano y luego contratar a empresas como Eikatrad para que traduzcan la obra inmediatamente”.

Pero ¿verdaderamente merece la pena? Si pensamos en los países de habla inglesa nos vendrá a la mente Estados Unidos, Inglaterra, Escocia, Irlanda, Holanda, Sudáfrica, Malta, Cánada y Australia. Seguramente hay muchos más pero así, a voz de pronto, me vienen esos países. ¿Y si pensamos en el español? Entonces hablaríamos de España, Colombia, Argentina, Venezuela, Costa Rica, Chile, Uruguay, Cuba, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú, Paraguay, Nicaragua, Bolivia, República Dominicana… y eso es también sin comerme mucho la cabeza, así que… ¿hay tanta diferencia en cuanto a número de posibles lectores?

Hablamos con Roberto Manrique, que no tiene nada que ver con el archiconocido escritor Jorge Manrique pero que, casualmente, tienen en común la profesión de sus vidas además del apellido. Tiene 29 años y ha publicado ya dos novelas fantásticas editadas tanto en castellano como en inglés y nos ha asegurado que, simplemente, el público es diferente en ambos idiomas, y que antes de atacarlos él pensaría en la publicación de la obra en otros países de habla hispana. Según este joven escritor, la clave no está en el idioma en el que se escribe la obra porque siempre se está a tiempo de traducirla, sino que lo verdaderamente importante es contar con una editorial que se moje por ti y apueste por una publicación a nivel internacional o, de lo contrario, de poco servirá que tu obra se escriba en inglés, castellano, catalán, o euskera, ya que no saldrá de nuestras fronteras.

“No creo que el idioma afecte tanto”, asegura Manrique, “para escribir sólo necesitas saber hablar, saber lo que quieres decir, saber describir las imágenes que creas en tu cabeza, una buena lámpara para no dejarte los ojos y un ordenador. El idioma en el que escribas da lo mismo porque luego siempre hay formas de conseguir tener la obra en inglés, francés, alemán e incluso en Valyrio si hace falta”, bromea el escritor haciendo referencia al idioma inventado por George R.R. Martin para “Juego de Tronos”. “¿Y qué tipo de ordenador y lámpara utiliza?” Le preguntamos, y él contesta encantado: “Cualquier ordenador que tenga un Word instalado y cualquier lámpara que consuma poco o, de lo contrario, la factura de la luz será grande. La mía es de electricidad.tienda, por si a alguien le interesa” y ríe, ríe con ganas, mostrando que la creatividad no está reñida con el buen humor.