Cómo hacer pervivir a tu asociación literaria o de escritores

En España ha proliferado, con el paso de los años, el surgimiento de organizaciones dedicadas en una u otra medida a la literatura. Por un lado, existen asociaciones de lectores, que se reúnen periódicamente para debatir y recomendar lecturas. Por el otro, también han surgido asociaciones de escritores, encargadas de elaborar talleres de escritura y de dar apoyo y cobertura a las actividades y creaciones de sus miembros.

En todo caso, se trata de organizaciones que no suelen ser profesionales y por las que nadie suele cobrar. La situación es entonces la misma que en muchos otros casos: muchos de los socios y directivos cuentan con muy poco tiempo para dedicarse a las labores que demanda la gestión de una entidad así y por ende esta gestión suele presentar innumerables deficiencias.

Que sea así es una pena. Por motivos como los descritos muchas organizaciones han desaparecido y, teniendo en cuenta el gran valor cultural que atesoran muchas de ellas, resulta triste que no puedan seguir adelante por motivos económicos o relacionados con la escasez de tiempo de sus socios. Paliar este déficit es complicado. Podría decirse que hasta imposible si no se recibe ayuda desde fuera.

Es precisamente en ese apartado donde entra una entidad llamada Gestoría Toledano, que puede proporcionar una ayuda muy valiosa en diferentes ámbitos burocráticos. Con profesionales que son especialistas en los mundos de la gestión, la abogacía, la economía o la sociología. Un equipo multidisciplinar siempre garantiza una diversidad más amplia de servicios y de conocimientos y todo eso son ventajas de las que una organización que cuente con su apoyo puede contar.

La multitud de departamentos en los que se divide –mercantil, laboral, contable, jurídico, fiscal…– da una primera impresión de todo aquello que la gestoría puede abarcar y de la cantidad de consejos, trámites y ayudas que podría suministrar de cara a sus clientes. Teniendo en cuenta esos problemas con los que las asociaciones de escritores suelen contar, no sería nada desdeñable confiar en profesionales como estos. Es más, hacerlo podría ser la diferencia entre seguir perviviendo o dejar a la asociación caer en el ostracismo más oscuro.

La ayuda de profesionales es especialmente importante en dos aspectos: el contable y el fiscal. En cuanto al primero, es imprescindible asegurar la legalización de libros y la elaboración de las cuentas anuales, especialmente si ningún socio tiene la experiencia suficiente como para llevar a cabo dicha actividad. En lo referente al segundo, es estrictamente necesario que alguien tenga en mente todos aquellos impuestos y tributos a los que tiene que hacer frente la entidad. Unos impuestos que de un modo u otro están relacionados con ese apartado contable del que se hablaba con anterioridad y que hace de la relación contabilidad-fiscalidad un binomio interdependiente.

Más asociaciones, más cultura y mejor escritura

Un mundo como el literario funciona como un auténtico dominó. Tener una técnica muy personal y buena no sirve de nada si no se cuenta con una estructura que permita a la persona darse a conocer al mundo. De ahí que, si no se cuenta con ayuda profesional, las asociaciones literarias o de escritores disminuyan y los amantes de la literatura no cuenten con un abanico tan amplio de opciones para ampliar sus conocimientos.

Por eso es tan importante cuidar las estructuras. De no hacerlo no se conseguirá poseer un tejido literario de una gran importancia en España. Este tipo de instituciones son la base del éxito de la literatura de un país, pero su principal desventaja es que son muy vulnerables al no gestionarse de una manera profesional por alguno de sus propios socios. La mejor manera de combatirlo es gracias a entidades como Gestoría Toledano. Aseguraremos de este modo no solo el futuro de la asociación sino también uno más que digno para la sociedad, lo cual es todavía más valioso y, ante todo, necesario.