Empápate de lugares para describir tu historia

Ser escritor es una de las profesiones más bonitas del mundo. Tener la capacidad de transmitir a otras personas una historia, ya sea real o ficticia, es la máxima expresión de cultura del ser humano. El propio escritor se culturiza mientras crea su obra. Sus lectores también se culturizan mediante la adquisición de conocimientos reales que hasta el momento de la lectura desconocían o mediante el simple conocimiento de nuevas palabras. Y es que los libros son el mejor regalo para todos.

Sin embargo, ser escritor es una profesión que también encierra muchos sacrificios. El escritor debe ser capaz de controlar absolutamente todo lo que ocurre en su obra: debe conocer al milímetro sus personajes, debe tener un orden cronológico de los que acontecimientos y que éste tenga un sentido lógico y debe ser capaz de conectarlos de una manera elegante y precisa. Pero el escritor no puede olvidarse de algo que tiene una importancia clave en su historia: el escenario. Debe ser capaz de describirlo de un modo completamente realista y eficaz.

Mientras que muchos catalogan la descripción de los personajes y su evolución como prioritario en una novela (algo que tiene lógica y que por supuesto merece ser respetado), otros nos empeñamos en resaltar la importancia del escenario. Creemos que la asociación del binomio escenario-personaje debe estar por encima de la preponderancia del uno sobre el otro. De ese modo la historia gana verosimilitud y empaque.

¿Cómo puede un escritor describir un escenario a la perfección? La mejor manera es sin duda la de encontrarse en el mismo lugar en el que se desarrollan los hechos. De este modo no se le escapará ni un solo detalle de la descripción del lugar. Teniendo en cuenta la gran cantidad de escenas de historias que se desarrollan en el interior de una vivienda, será imprescindible que el escritor tenga un conocimiento amplio en lo que a distribución, diseño y muebles se refiere. En el último apartado, una empresa dedicada a la venta de muebles como Dismobel puede resultarle de mucha utilidad.

¿Cuál es el motivo para realizar tal afirmación? La gran cantidad de espacios que permite amueblar una entidad como Dismobel es la respuesta idónea. La empresa posee muebles para todas las estancias de una casa: el salón, la cocina, habitaciones (tanto para adultos como juveniles), espacios de trabajo… Gracias a Dismobel, el escritor o escritora puede recibir mil ideas con respecto a la organización del espacio y los muebles que componen una casa. Esa información le permitirá hacer de su historia algo mucho más real. En otras palabras, hará que su historia y su relato sean mejores.

El ejercicio de la vocación es imprescindible en este oficio

Ya hemos dicho que el oficio de escritor encierra muchos sacrificios. Para más inri, huelga decir que es un trabajo que es necesario compaginar con alguna otra actividad, porque no da para vivir. Víctor Selles hace una reflexión y un análisis al respecto en su blog personal que tiene mucho de acertado y que explica a la perfección cómo es en realidad un oficio como este en materia de números.

Selles tiene en consideración el precio medio de un libro (11’44 euros), el porcentaje que suele llevarse de él el propio autor (un 10%, por lo tanto 1’14 euros por ejemplar) y la tirada media, que se sitúa en torno a los 1650 ejemplares por novela. El total no alcanza ni los 1.900 euros. Eso es lo que gana un escritor al uso en España cada año por novela. Claro está que resulta insuficiente para mantener una calidad de vida mínima.

¿Qué podemos hacer los escritores al respecto? Lo primero es no soñar con vivir de algo como es escribir. Acudir con esas pretensiones al mercado editorial será poco menos que un suicidio. Lo mejor que podemos hacer no es otra cosa que seguir escribiendo historias y relatos de calidad para reivindicar la necesidad y la importancia de una profesión como esta. Sólo de esta manera podrán conseguirse mejoras tanto salariales como de reconocimiento para los escritores en un futuro.

Más allá del dinero, todos aquellos que os dedicáis a la noble labor de escribir sabed que desarrolláis una importante función para nuestra sociedad. Que nadie os quite vuestros sueños. Continuad escribiendo, empapándoos de todo lo que rodea a vuestra historia. Sólo así podréis, algún día, tener éxito en un sector como este.

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