6 julio, 2014

Pelo moldeado por las ondas

Ahí estaba ella, con sus pelos moldeándose con las ondas, con su boca entreabierta, mirando fijamente. Él también la miraba sin apartar la vista. Ella jamás se introduciría de nuevo en su mirada. Él no lo necesitaba más.

Allí estaba ella, con las pupilas dilatadas, flotando, en el agua, bocarriba, en una de las preciosas piscinas que fabrica Piscinas DTP. Habían hecho un buen trabajo. Una profundidad cómoda, un revestimiento perfecto, un diseño precioso que combinaba a la perfección con el cuerpo de Lucía. El agua ya no era exactamente la misma como cuando llenaron la piscina. Pero daba igual. Los de Piscinas DTP habían construido también un jacuzzi cerca. A él le dieron ganas de entrar en él y relajarse un poco.

Pero no podía. En cuanto la policía llegara, tomarían fotos, rescatarían el cuerpo, preguntarían a los vecinos e inmediatamente lo buscarían. De modo que dejó de mirar a Lucía, ahogó sus ganas de meterse en el jacuzzi y salió en silencio por la puerta de atrás. El cadáver de Lucía seguiría allí durante unas horas más, con sus pelos moldeándose con las ondas, con su boca entreabierta, mirando fijamente.

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