El tabaco y el oficio de escritor

El oficio de escritor ha estado tradicionalmente ligado a la máquina de escribir -al ordenador o el portátil en la actualidad-, el cigarrillo y la taza de café. Muchos han sido los poetas y dramaturgos que han dejado salir por su boca ráfagas de humo hilado mientras por sus dedos salían las palabras: Keats, Thomas Mann, Hemingway… Y es que la cultura huele a cenicero.

 

Hoy, con suerte, nos encontramos a la puerta de algún local o en la intimidad de casa, calmando nuestras ansias de nicotina con un cigarrillo electrónico. Malos tiempos para el romanticismo. Algunos valientes aún piden esperanzados un pitillo o fuego, deseosos de que su vicio no se esté perdiendo, y con él la solidaridad entre productores de humo, ahora cómplices de un hábito que mata.

El cigarrillo del viaje en tren, mirando el paisaje pasar por la ventana. El cigarrillo de después, tumbados, relajados… El pitillo de discoteca y barra de bar como recurso hábil.

El arte de fumar era otro bien distinto cuando no existían el estrés ni el cáncer. Una taza de café y un cigarro de tabaco de liar frente al escritorio o la mesa de una cafetería tranquila, observando a la gente que entraba y salía del café y a los viandantes que pasaban frente a las ventanas. El tiempo detenido frente a la mirada taciturna del escritor que buscaba las palabras para resucitar a los personajes de su memoria, de su imaginación y de su retina.

El tabaco ha estado ligado a la vida bohemia, a los poetas y artistas. Desterrados en pro de los espacios sin humo, ¿cuál será ahora la musa que los inspire?

Compartir si te gusto

Noticias relacionadas

Novela erótica

Hubo un tiempo —y no hace tanto— en el que las novelas eróticas parecían tener una audiencia bastante más

Más comentados

Cómo escoger la editorial donde publicar tu libro

Una duda muy habitual entre escritores noveles y totalmente ajenos al funcionamiento del mundo editorial es saber cómo escoger cuál es la editorial adecuada o la que les ofrecerá las opciones más convenientes. El mundo editorial está cambiando mucho. Aunque en general, que

Máquina de escribir para escritores nostágicos

El sonido de estas máquinas siempre fue un símbolo de identidad del objeto y fue variando a lo largo de su Historia según se fue transformando en ordenador digital. Como distribuidora de estas preciadas máquinas de escribir nació M7 en el año 1950.

La escritura como terapia

En todas las ciudades españolas (Barcelona, Valencia, Madrid, Valladolid…) cualquier neurótico en potencia puede encontrar consultas de psicólogos a las que acudir para hacer terapia. Hay quien dice que el psicólogo es el nuevo “cura”, una persona a la que acudimos a contarle nuestras penas

El tabaco y el oficio de escritor

El oficio de escritor ha estado tradicionalmente ligado a la máquina de escribir -al ordenador o el portátil en la actualidad-, el cigarrillo y la taza de café. Muchos han sido los poetas y dramaturgos que han dejado salir por su boca ráfagas de humo

Scroll al inicio