No hace falta tener un best seller para cumplir el sueño de ver tu libro publicado
24 febrero, 2016

No hace falta tener un best seller para cumplir el sueño de ver tu libro publicado

El mes pasado era el cumpleaños de mi abuela. Hacía 80 años la mujer y queríamos regalarle algo que fuese realmente especial. Y por especial no me refiero a algo que se pueda comprar con dinero y sea caro, sino a algo que llega al corazón y que le hace una gran ilusión a quien lo recibe. Mi abuela siempre había querido escribir su historia de amor con mi abuelo, así que nos pusimos manos a la obra entre todos los nietos y lo cierto es que no nos salió nada caro cumplir su sueño. Ella ya tenía algunas notas a mano, y teníamos que ponerle un ordenador para que pudiese pasarlo todo a limpio y darle forma a la historia. Está claro que nuestra abuela sabe muy poco de informática y tampoco se iba a poner a programar, así que fuimos a la Tienda IDC, aquí en Madrid, donde hay ordenadores de segunda mano a muy buenos precios y funcionando muy bien, y le instalamos solamente lo necesario para que se pusiese al tajo.

La verdad es que fueron unos meses curiosos en los que vimos también a mi abuela ilusionarse por la informática. Al principio nosotros éramos quienes le encendíamos el ordenador cada día y le abríamos el archivo donde estaba haciendo el libro, pero con el tiempo ella misma fue capaz de darle al botón de encender y saber esperar para luego hacer doble clic en el archivo del libro, que se lo pusimos en medio del escritorio, para que lo identificase bien. No sé si sabéis que se puede cambiar la imagen de los iconos de los archivos, y eso hicimos nosotros, para que no lo confundiese con el explorador ni la papelera.

Una vez pasaron los meses en lo que estuvo escribiendo a destajo, totalmente ilusionada con ver su obra rematada, guardamos el archivo en una memoria USB y nos fuimos a una editorial de autoedición, es decir, una empresa en la que te imprimen los ejemplares que deseas y se encargan de todo el proceso editorial hasta tener el libro en tus manos impreso. Al ser autoedición, como su nombre indica, eres tú (en este caso, nosotros, los nietos) quien paga por el proceso.

Se trata de una gran manera de comenzar a publicar, bien porque tu deseo es dedicarte a esto o como una especie de regalo, como queríamos hacer nosotros a nuestra abuela. Es una opción a tener muy en cuenta entre la gente que empieza y a la que le cuesta encontrar una editorial que les publique y les pague, que no debemos verlo como un fracaso, sino como algo de lo más común en nuestros días. De hecho, uno de los autores más vendidos en la actualidad, el italiano Federico Moccia, comenzó repartiendo sus libros a través de fotocopias por las ciudades transalpinas. La gente se quedaba encantada y se iba a la reprografía a sacar más copias para sus amigos. Libros como ‘Valeria en tus zapatos’ comenzaron vendiéndose sin editor a través de internet hasta que una editorial vio que funcionaban muy bien y se puso en contacto con la autora para comprarle los derechos, y ahora tenemos incluso toda una colección con este personaje.

Pues bien, en este tipo de editoriales se encargan de proceso de recoger tu libro, hacer una estimación de páginas (en función de los márgenes que desees, del tamaño o cuerpo de letra, así como de la tipografía que elijas) y te dan un presupuesto para los ejemplares que quieras sacar. Este presupuesto variará también dependiendo de las copias, de la encuadernación de las mismas, de la calidad del papel, etc. Y también incluye otros pasos como son la corrección ortotipográfica y de estilo, la maquetación de la obra, los ejemplares que se han de depositar en la Biblioteca Nacional y hasta el ISBN que todo libro debe llevar.

En el caso de mi abuela lo hicimos así y nos salió bastante económico entre todos los nietos. Y lo cierto es que su alegría no hay nada que la pague, no tiene precio. Si, sin embargo, os queréis dedicar a esto de forma más profesional, quizás deberíais tener en cuenta que también el precio puede subir si añadís otros pasos que os vengan bien, como puede ser la promoción del libro entre los medios de comunicación o la difusión de publicidad.

Lo que está claro es que a día de hoy no tenemos que tener un premio Nobel de literatura para publicar ni ningún editorial detrás, nosotros mismos podemos ponernos manos a la obra en este trabajo y sacarlo adelante.

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