Porque siempre hay un mañana

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Esta no es una historia de superación, ni con final de cuento de hadas, es una historia donde la justicia hace su trabajo y donde la fuerza de una mujer y su valentía y fortaleza consiguen lo imposible.

Hay muchísimas ocasiones en la vida donde te preguntas si lo que estás haciendo es correcto o no pero en la mayoría de ellas encuentras la respuesta a esta pregunta rápidamente, el problema viene cuando no lo tienes tan claro. Algo parecido es lo que le ocurrió a Marta el año pasado y se encontraba en una encrucijada de la que no sabía salir.

Había perdido todos sus ahorros por culpa de las participaciones preferentes de los bancos, era una de las muchísimas estafadas por la banca española que ahora se veía con el agua al cuello para sobrevivir y no tenía la más remota idea de qué podía hacer al respecto. A su cargo tenía al hijo de su hermana, un pequeño de 4 años de edad al que debía cuidar hasta que su hermana saliera de una clínica de desintoxicación que con mucho esfuerzo estaban pagando sus padres y ahí es donde estaba la maldita encrucijada. El dinero que le quedaba no le llegaba para cuidar de sí misma y del pequeño pero si lo entregaba al Estado ese niño lo iba a pasar muy mal así que tenía que sacar dinero de donde fuera necesario sin pedírselo a sus padres ya que bastante estaban haciendo ya con su sueldo de jubilados.

Sentía tanta presión que a veces, por las noches, cuando se sentaba en la mesa a hacer números para que cuadraran los cálculos de manera forzosa y miraba al hijo de su hermana podía observar en sus ojos algo que era incapaz de identificar ¿sería posible que el niño supiera de alguna manera lo que estaba pasando por su cabeza sobre entregárselo al Estado? Pero, en estos casos, qué es lo que está bien y lo que está mal… en definitiva, ¿qué es lo correcto? No creo que nadie tenga una respuesta acertada para todos los casos que, como este, inundan España.

Un día, buscando ayuda por todas partes, conoció a otras personas que también eran afectadas por la estafa de las preferentes y descubrió que, no sólo había una asociación de ayuda, si no que había abogados que habían volcado sus esfuerzos en casos como el de ella. Miguel Durán era uno de esos abogados y en su despacho Durán & Durán ofrecen sus servicios a las miles de familias que han perdido todos sus ahorros con esta estafa de los bancos porque Miguel Duran es un abogado especializado en participaciones preferentes que ha sido entrevistado hasta por el New York Times.

Así fue como contactó con este abogado y pusieron en marcha un plan de ataque contra los bancos. Así fue como Marta volvió a sonreír y dejó de mirar a su sobrino con pena y con angustia porque no sabía qué podría darle de comer al día siguiente. Y así fue como Marta demostró que a veces hay que aguantar lo que venga para poder ver la luz del sol brillar de nuevo y volver a sonreirle al viento.

 

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